
"...Tú, por una parte dices, "Ésto es bueno, y voy a hacerlo", y la cosa en la que piensas suele llamarse "virtud". Por consiguiente realizas una acción virtuosa para conseguir un bien subjetivo. y crees que debes ser elogiada por éso.
Por otro lado, yo digo :"Ésto es bueno y voy a hacerlo" y la cosa a la que me refiero se llama normalmente "vicio", por lo tanto llevo a cabo un acto vicioso...igual que tú, por lograr un bien subjetivo. ¡Y tú consideras que debo recibir censura por ello! ¿Éso es comprensible?
-Pero- repuso Justina-, su acto es vicio y el mío es virtud.
-Sí, mi amor, pero sólo ante tus ojos- atronó el fraile-. Ante mis ojos, lo que yo hago es virtud y tus actos vicios. No soy capaz de imaginar nada más perverso que una muchacha rehuse los placeres que su coño palpitable desea; para mí esa negación es detestable; y viéndolo de esa manera, mi virtud es tu vicio y viceversa-....No, Justina, como decía Séneca...En gustos no hay nada establecido. Por éso, ¡Qué tontería es de castigar a un hombre sólo porque sus gustos no están de acuerdo con las leyes de su país o los convencionalismos sociales!..."
Justina, Marqués de Sade
