21 de diciembre de 2012

Esbozos de una Realidad Fingida, Capítulo 1

“Los poemas más hermosos se escriben en la lluvia más intensa”   DELIRIO SANGRIENTO



CAPÍTULO 1. LA BRUJA


Palabras de una bruja que quería volar


Siempre quise volar, supongo que desplegar tus alas  e ir hasta el infinito sería una buena forma de huir de tus tristezas, cuando las lágrimas brotaran como la lluvia y luego regresar a casa con los ojos secos por el viento sin dejar huella alguna de tu lamento. Sería una buena forma de escapar.

Sin embargo aún no se inventaba un hechizo para poder tener alas y emprender el vuelo, y lo único que le quedaba a una bruja mediocre como yo era conformarse con los ojos hinchados después de un llanto inmenso, era lo único que me quedaba…

Esa noche lloré por él, no por tristeza ni arrepentimiento, sino por no tener la fuerza para hacer un conjuro y enamorarlo. La verdad es que lo hubiera hecho si no fuera por que en realidad lo amaba.

Amar es una característica pura en todos los humanos, es una lástima que en las brujas no esté presente. Y es por ello que por traer el amor a mi vida me tendió la mano para provocar cosas nefastas.

He hecho muchas cosas malas en mi vida, pero nunca por curiosidad, hasta una noche en donde salí con un saco gigante para recoger a la pequeña niña de 15 años que permanecía muerta en el cementerio.

Estaba segura de que la reviviría con un par de cosas que he aprendido a través de los años, y podría así entender las múltiples formas de sentimientos que tiene una niña de su edad.

Me adentré al cementerio, encontré la lápida, y lo encontré a él. Alto, cabello castaño, ojos negros y una tristeza en su cara. Me sonrió y enseguida se fue.

Aturdida saqué el cadáver y caminé de regreso a casa; mientras preparaba el cuerpo no dejaba de pensar en él, aunque fueron segundos que posó su mirada en mí, había llenado mis pensamientos tal cual mortal se enamora.

Era imposible que yo pudiera enamorarme, la naturaleza de una bruja es nacer sin la capacidad de amar, sin embargo, la curiosidad pudo más que mis cualidades natas.

-¿Qué es amar?- antes solía hacerle esa pregunta a mi madre, y ella como la realista que siempre fue, sólo decía –“amar es la mayor debilidad y el mayor anhelo en un ser humano”-

Aún no entendía, como una debilidad tan grande podía ser el mayor delirio de un humano.

Ya preparado el cuerpo, un par de menjurjes y conjuros hizo que la niña abriera sus tiernos ojos y reviviera de nuevo; no tenía un nombre para ella, así que siempre la llamé “tierna niña”.

Después de tiempo, ella aprendió a estar conmigo, lo más gracioso de todo era que extrañamente ya me quería, y yo creía hasta ahí que eso estaba bien.

Le contaba de donde provenía, y para ilustrarla la llevé al cementerio. Cuando algo ocurrió de repente… Ahí estaba él…

Seguía con sus ojos negros mirándome, y su sonrisa impregnada en su cara, sonrió y se quedó inmóvil viéndome frente a la tumba de la pequeña niña, y antes de que la tierna niña dijera algo, sucedió…

Es difícil entender lo que pasó, una enferma locura sometió a mis pensamientos, y sin saber exactamente lo que hacía, tomé a mi tierna niña, y le saqué el corazón…

“Las brujas no tenemos sentimientos” decía mi madre muchas veces; sin embargo, con ayuda del corazón de una niña dispuesta a amar, podría experimentar el amor hacia un humano que me miraba y me sonreía ese día.