7 de septiembre de 2010

Día Improductivo


Jamás había estado segura de que un día con los planes arruinados, podría ser un día nefasto; y hoy desgraciadamente, fue un día totalmente improductivo.

Mi día comenzó en la mañana, claro...fue un comienzo horrible ya que el reloj había marcado que me había quedado en la cama más de la cuenta, así que tuve que acelerar mi ritmo en ese momento, ya que sino en verdad mi día hubiera sido bastante improductivo.

Con prisas y todo comencé un camino muy aburrido directo a la escuela; la lectura del libro "El Kybalión" me contuvo de quedarme seguramente dormida o estar de mal humor todo el rato.

10:10. De nuevo llegué tarde a la escuela, y obviamente tuve retardo.

10:25. Veo a una amiga afuera haciéndome señas, "rayos, sólo llevo 15 minutos aquí. ojalá sea algo importante" pensé. A lo cual, procedí a salir de mi salón.Después de unos minutos, me encontré a mí misma, acompañada de mi amiga, buscando a otra persona que no habíamos visto hace mucho... Me disgusté, pero no dejé que eso arruinara mi buen humor que, hasta esa hora del día, era relativamente estable.

11:30. Sentada, comiendo, y escuchando como la "máquina perfecta" que soy, tratando de entender por qué me encuentro fuera de la única clase de este día, haciendo otra cosa totalmente diferente a la que tenía que hacer.

12:00. Ahora busco a otra persona que pueda darme las cosas que dejé en mi salón de clases, y pueda pasarme las notas del día de hoy.

13:30. Tengo que regresar de la escuela. Es frustrante mi situación. Lo único productivo que hago en este semestre es ir a una clase al día, ir a coro y buscar a mis amigos. Ésto realmente me está cansando, y más por el hecho de que mi camino a casa dura 2 horas y media aproximadamente.

Comenté que tengo coro los martes?...bueno, voy a clases de coro los martes, por éso no me quedé en la escuela tratando de convivir más tiempo con mis amigos.

16:00. Tengo que comer algo en casa.

17:00. Coro. al fin... algo productivo en este día, seguramente coro y ver a mi novio será lo rescatable.

17:20. Acaban de avisarme que se suspende coro en unos días. Maldita sea!.

18:00. Me encuentro escuchando la conversación de una persona, mientras tomo un chocolate frío. Qué día más improductivo!.

18:10. "Amor, no voy a poder verte. Tengo que ir a otro lado....."

18:11. Estoy de mal humor, escuchando la conversación de una persona aburrida, descubriendo que este día fue lo más extrañamente improductivo. Creo que no despertar hoy, hubiera sido una gran idea.

20:01. Escribiendo. es lo que hago, probablemente para esperar a que mi día sea un 10% productivo. O por lo menos, ya me siento bastante mejor que hace unas horas. Tratando de plasmar toda la frustración inconmovible que siento estos últimos días por tener tantos momentos como el día de hoy.

6 de septiembre de 2010

La Máquina Perfecta


La máquina perfecta humana, podría ser yo. Un ser adecuadamente armado dispuesto a escuchar en todo momento, a sentir empatía con cualquier persona en el mundo, a dar un consejo inmediato y a ser olvidada después de ser usada, hasta que se pueda volver a utilizar.

Esa era yo, una máquina perfecta.

No me quejaba, vivía una vida común y corriente para las demás personas, personas para las cuales, yo significaba mucho en el momento más horrible de sus vidas, y significaba nada en el momento más excelso de sus vidas.

Supongo que sobrevivía de las sonrisas de las personas después de un consejo bien dado y del suficiente tiempo que me dejaban después de que me dejaban de usar.

Hasta que un día, conocí a otra máquina perfecta.

Esa máquina funcionaba de la misma forma que yo. Escuchaba, daba consejos, y cerraba la boca hasta que volvieran a requerir de sus servicios. Era una máquina compleja, además de cumplir su función, empecé a descubrir que no necesitaba mucho para vivir, además de que no pedía nada a cambio de sus servicios.

Esa máquina me interesó.

Todos los días trataba de entender su funcionamiento, y a su vez, la máquina también trataba de entender el mío. Pasamos días enteros disfrutando escucharnos y comparando nuestra manera de comportarnos ante nuestros "clientes".

Había encontrado algo que había sido capaz de interesarse en mí. Había descubierto al fin, cómo es que se sentía ser escuchada y compartir más que un consejo.

La máquina y yo hasta ahora hemos descubierto más del funcionamiento de cada uno, las bases y la manera de pensar, y hasta hay veces en las que trabajamos juntos o compartimos personas.

Es algo bastante curioso.

Y así... ha sido desde ese entonces...gracias a mi compañero...he logrado más....he sido escuchada, he encontrado un remedio infalible para ser comprendida y comprender al mismo tiempo...

Como las máquinas que somos, cerramos los ojos, pero no nuestros oídos, y entre más obscuro el rededor, más se agacha la cabeza...mientras más profundo el agujero, más alta es la cima a lograr.

Entre máquinas se quedan las palabras...sin viento, con vida...sin miedo...