
Ámame como la tierna melancolía en un día nublado, como el canto del silencio y un recuerdo frustrado
Bésame con el brillo de las estrellas, la dependencia de la luna y la intensidad del sol
Mírame con tus ojos empapados de un olvidado lamento
Enséñame el toque de tu ser, tu presencia divina y las rosas clavadas en tu pecho.
Créeme como las alas a las que les pertenecen tus sueños
Tócame con el sentido de un pensamiento poco eludible y la canción del momento.
Siénteme asfixiante en este obsesivo sendero y llévame en tus noches ilógicas tapizadas de tormento
Lastímame con el veneno de tu cruel desprecio y ahógame en mi esperanza creando un fétido contento
Bébeme esta noche, que mi sangre está impaciente; corta mis venas, ¡Oh corazón ferviente!
Mutila mis manos que impuras están al verte; sofoca con el aire de tu cuerpo el poco tiempo que queda de emoción doliente.
Mátame ahora mismo mi anhelado amor, mi cuerpo está indispuesto a perderte
Envenena mi sufrimiento con ilusión, para que al fin obscurezcas mi existencia con la realidad fehaciente





