24 de octubre de 2010

Peticiones y Metáforas



Ámame como la tierna melancolía en un día nublado, como el canto del silencio y un recuerdo frustrado

Bésame con el brillo de las estrellas, la dependencia de la luna y la intensidad del sol

Mírame con tus ojos empapados de un olvidado lamento

Enséñame el toque de tu ser, tu presencia divina y las rosas clavadas en tu pecho.

Créeme como las alas a las que les pertenecen tus sueños

Tócame con el sentido de un pensamiento poco eludible y la canción del momento.

Siénteme asfixiante en este obsesivo sendero y llévame en tus noches ilógicas tapizadas de tormento

Lastímame con el veneno de tu cruel desprecio y ahógame en mi esperanza creando un fétido contento

Bébeme esta noche, que mi sangre está impaciente; corta mis venas, ¡Oh corazón ferviente!

Mutila mis manos que impuras están al verte; sofoca con el aire de tu cuerpo el poco tiempo que queda de emoción doliente.

Mátame ahora mismo mi anhelado amor, mi cuerpo está indispuesto a perderte

Envenena mi sufrimiento con ilusión, para que al fin obscurezcas mi existencia con la realidad fehaciente

10 de octubre de 2010

Buscar a la gente que nos da felicidad


¿Será verdad que buscamos a la gente que nos hace felices?

Hace unas semanas, al regresar de un día muy estresante, regresé enojada y con ganas de deshacerme de muchas cosas, amigos que se habían medio perdido por mi torpeza, amores que se habían terminado, y cosas así.

Sentí en ese momento dos cosas...la primera cosa que pensé fue que si en verdad estaba haciendo lo correcto con la forma en la que llevaba mi vida, y la segunda cosa, si en verdad valía la pena en despedirme de muchas cosas que me estaban pasando.

Llegué en un momento en el cual no estaba bien ya, no me sentía como yo misma, y sentía que muchas cosas me hacían falta. pero la pregunta era ¿Por qué?

Recordé en ese momento que había en un cajón, una caja grande donde guardaba todos mis recuerdos, como mis diarios de más pequeña, fotos, cartas de mis amigos, y demás. Pensé que sería una buena forma de recordar quien era si la sacaba.

Y así fue...

Saqué todas y cada una de esas hojas que estaban guardadas tan minuciosamente, me dediqué a leer las que yo consideraba olvidadas. Y fue ahí donde encontré algo interesante.

En toda mi existencia, hubo muchas variaciones, cambios de personas, de gustos, de ambientes, de todo. Toda mi vida había sido una constante transformación. Había perdido a más gente de la que imaginé, y ahora tenía más sueños, más ilusiones y mi vida estaba mucho más centrada.

En cuestión de "personas" también había un cambio enorme, mi círculo social se había reducido a unos cuantos, había personas que seguían caminando conmigo después de varios años, pero hubo otras que abandoné o me abandonaron por completo.

También mis gustos habían cambiado en varias cosas, mi forma de ser se había convertido en una forma más madura y serena de ver las cosas. En fin... toda mi vida había sido una increíble transformación.

Es ahí cuando saqué la carta de una amiga, en donde se despedía de nuestra amistad después de haber tenido una pelea conmigo... y fue cuando medité mi situación actual.

A veces... pasan estas cosas, y a veces hay cambios enormes de personas y lugares.

Una amiga de "ahora" me ha dicho que siempre es así, cambiamos tantas situaciones, y la vida nos coloca de tantas maneras que pasa un poco de tiempo y se cambia todo.

Sí, tal vez buscamos a la gente que nos da felicidad, a pesar de que suene a "Hedonismo", pero a veces la felicidad la entendemos como "bienestar", es por eso que elegimos personas, momentos, situaciones y demás que nos den ese bienestar para poder continuar adelante.

Así es que comprendí que tal vez estaba en un acierto al querer cambiar las cosas que me gustaban y las cosas que no, simplemente eligiendo lo mejor para mí.

8 de octubre de 2010

Insomnio y Frenesí


Otra vez sonríes, pareces quieto cuando me miras, siento como tu esencia puede recorrer mis venas haciendo que en mi cuerpo se generen mil sensaciones inexplicables.

Una vez más siento tu aliento lejano, cálido, pero lejano; causa un delirio en mi mente haciendo que me confunda una vez más con la idea de tenerte.

Exaltas mis sentidos, no te lo reprocho, siempre lo has hecho cuanto te pienso cerca de mí; causas tanta tranquilidad e ira a la vez en mi corazón, pues siento amarte, pero no puedo tenerte.

El tiempo, amante de la soledad; en presencia de ella, entrelaza su cuerpo para avanzar lentamente, y así cada noche en la que faltas se vuelve una eternidad.

Y de nuevo toca la puerta mi ansiedad, cada instante de esta noche se muestra como un suplicio constante lleno de temor.

Me haces falta otra vez, y en esta inmensa obscuridad, me invade la angustia, necesito saber donde estás, necesito saber si algún día me amarás.

Desesperación, impotencia, realidad; los minutos de esta noche se hacen eternos.

Soledad, soledad, una fría e inhumana soledad; me he condenado por mi necedad de tener algo que no es mío y que jamás lo será.

Ya me has repetido este día que no me piensas, pero sigues sin entender que necesito de ti para alimentar mi alma y llenarme de vida.

Cada lágrima que recorre por mi mejilla se vuelve un grito callado, se ha vuelto noche con noche un hábito deseable el sentir que me aceptas, el imaginarte conmigo, el creer que nos fundimos en un beso y no nos apartamos jamás.

Insomnio, nada más; el tiempo que paso pensando en ti es un instante hermoso que se difunde en impotencia.

Cuando irremediablemente me toma la melancolía, me guardo en la súbita violencia que está en mi alma y divaga mi mente otra vez, una vez más.

Noche de frenesí, momento de mi exaltación; Noche de insomnio, momento de demolición.

Tantos sentimientos guardados que provocan desolación; nada queda sin ti, sólo una noche de insomnio y frenesí.

Y la tierna niña ilusa buscando el amor, sin saber que en ella no existe un corazón...


Amanecer tormentoso apareció ese día, donde las promesas rotas inundaban su ser.

-Va el amor caminando cerca- le prometía la lluvia, que al pasar ella, la amarían por lo que la niña es.

Arcoiris de éxtasis recorren por sus pálidas mejillas, afirmando cruelmente lo que nunca fue, amoríos latentes en su pecho se oían, y los latidos de su inexistente corazón le prometían lo que nunca fue.

La primavera le había prometido un sueño sagrado, un rezo al aire le afirmaba que obtendría lo que siempre se prometió pero jamás llegó.

Y la tierna niña ilusa buscando el amor, sin saber que en ella no existe un corazón.

El verano parecía asustarle, el amor seguía sin aparecer, el frenesí de ese verano se convertía en dolor cuando supo lo que siempre fue.
El otoño llegó sin dudarlo, siempre deseoso de caer, la tierna niña que buscaba el amor, ya no encontraba la forma de ocultar las promesas del ayer.

Momentos, lamentos, silencios eternos, cosas que se cuentan en días que no se sabe nada, la historia recurrente de la niña tierna, envolvía a su ser, apagando su alma ese atardecer.

-Va a llegar el amor-, le repetía el silencio a su alrededor, pero la niña en espera lo abandonó, siendo ese su mayor temor.

La soledad, cruel amiga, abrazó su hermoso cuerpo esa noche, amándola en ese tormento, y repitiéndole que siempre estaría a su lado, junto con el valeroso invierno que ya había llegado ese atardecer.

Tragedia y locura, placer inmenso y una fúnebre noche corría por sus venas ya cortadas en ese anochecer.

Sátira de un momento que se reúne en un lúgubre anochecer, promesas rotas de una primavera cruel.

El amor no existió ni hoy ni ayer, el futuro incierto no aparece para ella, lo único que deseaba era una bondadosa caricia, y no un insomnio cada anochecer.

Lamento, tormento, soledad sin juramento, el cantar de esos rezos parecían hablarle de lo que nunca fue.

Corazón inexistente, amor sin aparecer, la búsqueda terminó al cortar su hermosa piel.

Brotaban lágrimas, y sus cenizas repetían -Ahoga la pena en tu dolor, y así de la eterna fusión se proclame el amor- tal vez, esa era la única solución.

Ahora la sangre derramada, en un añorado beso se instaló a sus pies, sus brazos azules, su piel aún más blanca, su pálida agonía contaminó su ser.

Gotas de sangre finalizan este capítulo de promesas sin cumplir, y la pregunta de ella siempre busco un por qué nunca le dijeron que el amor no existía para ella porque no existía tampoco un corazón en su ser.

Déjame Matarte Esta Noche

Con un suave aliento en tu almohada,
sollozas ferviente en esta habitación;
El terror en tus ojos se inunda en lágrimas,
y tu piel se transforma en una temblorosa emoción.

El sudor se esparce en tu frente al acercarte a mí,
rodea tu pecho y rompe en odio;
Y la fiel daga brillante en mis manos,
tirita de éxtasis por tal escena en este atardecer.

Baila conmigo una vez más querido corazón,
ámame esta tarde como cualquier otra;
Ámame esta última tarde para que con ansias te diga
“Déjame matarte esta noche”.

Te explicaré mi verdadera agonía;
Al saber de tu rechazo total, al saber que hoy te ibas,
decidí tomar tu vida entre mis brazos,
y cubrirte en el puro y fétido dolor que me resulta el verte.

¡OH Amado mío! Déjame matarte esta noche,
déjame colocar la daga en tu cruel corazón,
déjame beber tu sangre,
déjame compartir mi dolor con el tuyo para fundirnos en uno solo.

Déjame ahogar tu maldita equivocación y mi vana esperanza,
y con la luna blanca sobre tu cuerpo esparcido,
y así te hagas presa de mi recuperación.

Esta tarde los ruegos se acabaron,
sólo existe una sola petición,
“Déjame matarte esta noche”

Más sólo rechazos esa tarde pudo haber,
más mi fiel lamento no podía callar esta vez.

Mi daga ruega por tu sangre estremecer,
para terminar luchando y convertir todo al fin,
en un fúnebre amanecer.

Locura esta noche, una enferma locura que le ha ganado al amor,
una fina locura a favor del dolor,
esa asquerosa locura, convertida en mi mente en placer,
ya caída con tu cuerpo en mis brazos, sólo tirito ahora...

“Déjame matarte esta noche…”

Inexplicable Amor


Una fúnebre obscuridad toca hoy mis mejillas, corre por mis venas y asesina mi razón.

Cálida luna de octubre, creciente y brillante, amante y demente, ahora apoya su frustración en mi agonía, volviéndolo todo inerte.

Nada, sólo eso, nada.

Mi enfermo corazón ahora recita sonetos sobre muerte, sólo eso, muerte.

Amor a la muerte, explicación maléfica y vacía del hombre, que la acosa con una capa de destrucción.

Música de cuerpos mutilados, música y cantos radiantes, música siniestra de emoción.

Sesenta y cinco poemas lúgubres llegan a esta noche convirtiendo el dolor en mi dolor.

Sesenta y cinco poemas para este inexplicable amor.
Muerte, delirio por la muerte, llanto celestial, inestable sensación.

Invisible misterio de la sencillez de la vida, cálida caricia de la crueldad, movimiento alterno por una pasión.

Muerte, inexplicable amor, suave amargura que corta mi dolor, suave mentira para las mentes del ayer, arrogante ternura en tu piel.

Amor a la muerte cala en mi pesar, sintiendo que con tu inevitable muerte me podré doblegar.

Después de la muerte de una inconclusa emoción de un otoño tormentoso, no existe nada más en mi mente, ni en tus ojos ahora cerrados, más que un inexplicable amor por el cuerpo en este sepelio que permanece inerte

6 de octubre de 2010

Alguna vez has tenido miedo?


El miedo...una sensación desagradable para algunos, para otros una emoción incomparable.

Suponía que para este punto de mi vida, en mi mente se tenían aclaradas las cosas a las que le temía y a las que no.

Y digo, "suponía", por que para este punto, mi mente se la pasa debatiendo sobre lo que debe o no debe temer.

Cuando nacemos y vamos creciendo, vamos venciendo varios miedos y temores, desde el temor a los "fantasmas", "arañas" incluso a los "payasos", pasando por los miedos comunes sobre presentar exámenes o hablarle a un desconocido.

Yo tenía aclarado todo esto, y pensaba que al llegar a ser "adulta", podría vencer miedos, tratando de que no fueran dificultades.

Hasta que entendí que lo que más difícil hasta ahora para mí, ha sido el miedo de amar.

¿Has experimentado esa sensación de temor cuando amas a alguien demasiado que no sabes donde acabará? Bueno, tal vez esa sea la pregunta que me cuestiono todo el tiempo. y es que hay momentos en la vida donde amas demasiado y no ves el fin, y eso, en vez de verlo como algo "lindo", causa un inmenso pavor por no saber el futuro.

Yo, probablemente, soy el ejemplo más claro del inicio de una vida en la etapa adulta, he vivido rodeada de personas que me hablan de sus problemas y me explican su complicada vida, pero en cuanto esta "máquina" por fin encuentra alguien que la toma en cuenta, se percata de que ahora ella es la que tiene que enfrentar los sentimientos, emociones y sensaciones que ella siempre había deseado tener, y que antes, sólo escuchaba de las otras personas.

A veces es tan difícil empezar...

Amar, como ya lo he mencionado, es algo que cada persona siente y siempre es diferente(en mi punto de vista), pero a pesar de eso, a veces la sensación de recelo juega una parte importante en mi ser, como suelo suponer, juega en la mayoría de las personas.

El miedo al "Fin" de cualquier forma, creo que es el mayor temor de todos los que aman, y que desgraciadamente muchos experimentan de la peor manera.

Pero...¿Cómo superar la incertidumbre y entregarme completamente a la primera persona que me ama?

Aún no tengo la respuesta, sin embargo, por ahora me he dedicado a arriesgarme cada día por que el recelo de mi corazón no juegue papel importante en el amor, y arriesgarme a confiar y a tratar de aprender lo que jamás había aprendido antes de "nacer" en la etapa adulta.